
lunes, 1 de agosto de 2011
Me too

martes, 8 de marzo de 2011
Adrenalina
¡Mejor que un sueño! La emoción del Gol
Una enorme y satisfecha sonrisa se dibujó en sus carnosos labios, el viento le desacomodaba sus rubios cabellos, chocaba en sus coloradas mejillas y le refrescaba ante el calor que nacía desde lo más profundo de su interior, acompañado del templado clima. Extendió los brazos con júbilo, agitándolos ante la emoción que le hacía vibrar y correr con mayor velocidad.
El griterío que lo rodeaba era un alegre bálsamo que lo motivaba, le incitaba a desgarrarse la garganta y gritar aún más fuerte. Dirigió la mirada al festivo público que cantaba su nombre. Dándole fin a la carrera, continuó el movimiento de sus brazos, invitándolos a disfrutar, a compartir su alegría, a ensordecerlo. Para dirigir bruscamente sus manos al escudo que adornaba la parte superior izquierda de su pecho y besarlo, golpear con orgullo la tela, que le reconocía como futbolista representativo de su país.
Un seco golpe en el costado izquierdo, seguido de varios más, le hizo perder el equilibrio, mas no caer. Le agitaban su cabello, le abrazaban con emoción, le daban cariñosamente con el puño, demostrando su emoción.
Se encontró de frente con la oscuridad de unos ojos, que le miraban con reconocimiento, con una franca sonrisa, que demostraban la alegría digna de la futura realización de un sueño. Un abrazo, producido por la emoción de la anotación.
Una potente voz se escuchó en todo el estadio: “Gol del equipo local”, seguido de su nombre. Aunado al silbido del arbitro, que les hacía despertar y seguir con la atención en un juego que todavía no acababa.
Su mirar, junto con el de sus compañeros, se dirigió instantáneamente a la banca técnica, el trajeado hombre, que recorría con nerviosismo el área designada, inmediatamente les enseñó la mano, con los cinco dedos extendidos. ¡Tan solo cinco minutos les separaba, de su sueño!
Los músculos se tensaron, mientras el rival corría por el costado izquierdo de la cancha, atinando los pases, acercándose más a la portería. Un centro hizo que su corazón se encogiera, por el golpe mal dirigido del delantero rival. El balón pasó rozando el poste izquierdo. Las señas del técnico y el portero eran las mismas: calma.
El despeje fue largo, buscando alejar lo más posible el balón del área y por ende, el riesgo. Las gotas de sudor le escurrían por sus pómulos, recorriendo las enrojecidas mejillas y las marcas en ellas. El cabello le caía húmedo en la frente, la piel se le erizó y la respiración aceleró. Un nervioso cosquilleo, semejante a una corriente eléctrica nacía desde el centro de su cuerpo, recorriéndole hasta llegar a las extremidades. Sus ojos azules brillaron y nuevamente inició la carrera.
El creativo del equipo, el diez, llevaba el balón con la habilidad de un jugador de su categoría, considerado el mejor del país. La jugada crecía por el centro de la cancha. Nuevamente la profundidad de una cálida noche se encontró con la claridad del día. La mirada lo decía todo, la conexión se dio y su cuerpo se sacudió. Sabía que debía hacer.
Levantó la pierna justo en el momento, deteniendo de seco el impulso del esférico, dirigiéndola. Un túnel le ayudó a evitar al defensa que le cerraba el camino, dejándolo justo de frente al portero. Un aplauso de ánimo se efectuó en el rival, mientras avanzaba decidido, dispuesto a quedarse con el objeto de la discordia.
Una traviesa sonrisa apareció, nuevamente en su atractivo rostro, al dar un golpe al balón hacía el centro, justo al punto penal. Con velocidad y potencia su compañero le impactó. El éxtasis ante el movimiento histérico de las redes llegó a su cuerpo como vigorosas sacudidas. Sintió e ignoró el dolor en la garganta ante el alarido que dejaba salir la llamarada de emoción, el regocijo se hizo presente como nunca.
Apenas fue consiente del efusivo abrazo. Pronto fueron cubiertos por los cuerpos de los demás miembros del equipo. Las palabras eran tan comprensibles como ininteligibles. No importaba, todos se entendían.
Sus cuerpos se movían por inercia, esperando ansiosos el final del partido. El cual fue anunciado después de un tiro de esquina en contra. Inmediatamente los compañeros, en banca, corrieron a su encuentro. La fiesta en la cancha inició. El público correspondía, cantando, coreando los nombres de los jugadores.
Amistosamente se dio la mano e intercambió playera, con el rival. Luciendo su cuadriculado abdomen, sus musculosos brazos.
Gritaron su nombre. Un sonriente y conocido hombre se le acercó, seguido por la inmensa y negra cámara, que transportaba otro —como si fuera el artefacto más ligero—, sobre su hombro.
—Por primera vez, clasificamos al Mundial… Figura al meter el gol y dar el servicio para el segundo.
—Así es, estoy muy feliz. El equipo trabajó duro, todos realizamos un gran esfuerzo, a disfrutar y trabajar en lo que viene. Ganaremos.
—Maravillosa la dupla con Sebastián, pese a ser de equipos antagónicos.
—En la cancha hay un gran entendimiento y comunicación entre todos. Y este caso no es la excepción, defendemos la misma playera. Al momento del gol, nos vimos a los ojos y sabíamos que debíamos hacer.
— ¿Qué tienes que decirle a toda esta gente que vino a verlos?
—Muchas gracias por su apoyo, sin ellos no habríamos podido llegar a este punto y un enorme compromiso, por dar lo mejor y hacer historia en el Mundial ¡créanlo!
—Gracias Nico — el hombre siguió dando su discurso, en busca de más jugadores por entrevistar.
Después de dar vueltas y aplaudirle a los aficionados que aún permanecían. Con satisfacción se dirigió a los vestidores. A la entrada se topó de frente con Sebastián, los flashes de las cámaras captaron el momento. Los dos ídolos del equipo juntos.
Las sonrisas de rivalidad se hicieron presentes en ambos rostros, acompañados de una mirada de reconocimiento. Después de todo, ambos tenían la misma meta: ¡El Mundial!

-o-o-
Hi este fue un trabajo para la escuela y a la par un fanfic xD de Naruto, hecho unos meses antes del Mundial de Sudáfrica y salió a la luz por las futuras entradas futboleras jajaja. Por el fandom que la vio nacer agregaré la siguiente imagen que si bien no es totalmente del balompié sí algo deportiva jaja XDD. Por cierto las imágenes no me pertenecen, la historia sí. Besos.

martes, 22 de febrero de 2011
Decisión
Tu amigo, el rubio, cuyo nombre en este instante acabo de olvidar, me ve y sonríe divertido, imagino lo que ha de pensar. Con la cabeza me señala y volteas, creo que mi decisión acaba de derrumbarse y Sentido Común fallece con tu sonrisa, joder, joder.
—Muñeca— te acercas y rozas mis labios con los tuyos, maldición. ¿Dónde está mi Dignidad? Respiro y busco recordar. Sé que no vine para contemplarte, no lo hice para perderme en tu verde y segura mirada, en tus seductores labios, en tu nariz altiva, en esas sutiles pecas que adornan tus mejillas —apenas notorias y que seguro odias—.
— ¿Hoy si puedes?
Tu desconcierto es tan grande como el mío, ¿de dónde salieron esas palabras? Me aplaudo, creo que Dignidad volvió, se tardó, antes le hubiera roto la nariz —por más bella y altiva que luciera— al que me tratara como un objeto, casi puedo asegurar que el muñeca es porque no recuerdas mi nombre. Diablos, duele.
Sin embargo hasta para eso eres cruel, tus ojos crecieron ante la sorpresa y me atrapan. Entré a esa vorágine verde. Te recuperas rápido, al menos más que yo. Sospecho que la pregunta te sorprendió por una razón diferente a la mía. El movimiento en el pasillo es inexistente, seguro ya entraron todos a clase.
—Para ti siempre linda, disculpa si te hice creer lo contrario.
Te acercas y me robas un beso, no puedo negarme, otra vez me entrego… mis brazos sobre tu cuello, mis manos en tu cabello. Sonríes y lentamente te alejas, sin dejar de mirarme a los ojos, retrocedes, te das vuelta y encaminas a tu clase.
— ¿Recuerdas mi nombre?
Te detienes y no volteas, realmente hoy no quiero rendirme ante ti, estoy dispuesta a finalizarlo y depende de tu respuesta. Pausadamente intentando recordar volteas, me miras fijamente, tus cautivadores ojos lo han dicho todo…
—Ya no habrá más.
Ahora soy yo la que se retira digna, con paso seguro y rápido. Estoy a un paso de correr. Sí quiero que me alcances, pero no me sigues, no hay nadie atrás de mí…

lunes, 14 de febrero de 2011
Instante
Quiero ser en tu vida algo más que un instante
El simple recorrer. Hoy, sólo te quiero tener. Deseo fundirme contigo, que seamos uno. Tus dedos se deslizan con delicadeza de mi barbilla, pasean en mi quijada y poco a poco llegan a la clavícula. En ese contacto sutil, me has atrapado.
A ti nunca me he negado, no lo haré, por más que lo desee, aquí, para ti siempre estaré. Por ello, enredo mis manos en tu negro cabello, tan pulcramente peinado. Ya no más, lo agito, lo enredo.
Tus labios nuevamente capturan los míos. Con un movimiento mueves mi mundo, el piso desaparece y no sé cual es el derecho o el revés. Me dominas.
Desinteresado y apático, pero tan condenadamente mágico. Desde que te vi aquella vez en tus ojos me perdí, verdes. Te apartas, pero no cedes el embrujo, tu mirada más comunicativa que otras veces.
—Hoy no.
Y así, sin esperar respuesta, la calidez de tu cuerpo desaparece. El frío me invade, lo sé. Para ti, sólo soy un instante y no es este.
-o-o-
En esta ocasión la imagen me costó un poco más, la que encontré siento plasma el sentir del fragmento, que nuevamente surge a partir de una frase que vi en un video. Algo cursi para el 14 de febrero pero con un final un tanto agridulce, espero.

viernes, 11 de febrero de 2011
Mío
Y ahí estaba otra vez, maravillándome con su figura. Con ese porte, ese aire enigmático, misterioso. Y ahora además lucía tan atractivo, varonil, elegante.
Sin duda diez años significaban mucho.
Había momentos en los cuales juraba que era el mismo y temeroso niño, lleno de fragilidad y ternura. Fácil de molestar —sobre todo asustar—. Sin embargo esa sensación dudaba efímeros instantes.
Lo sabía, ya no lo protegería, ahora era el me protegía. Ya no podía colgarlo de un árbol, en cualquier instante podía ser yo quien quedara de cabeza, aunque sé nunca lo haría.
Mientras sentía las sacudidas del carruaje, oía el suave relinche del caballo, el crujir de las ramas y hojas secas sobre las que pasábamos, el lejano canto de las aves y los grillos; miré por la ventana los rayos de pálida luz que emanaba la luna junto a sus eternas y brillantes compañeras. El aroma a humedad inundó mis fosas nasales, pronto comenzaría a llover.
Voltee para observar a mis compañeros, Alice dormía y murmuraba algo ininteligible relacionado con la carne. Pero no era ella a quien deseaba contemplar. Una leve sacudida en el estómago me invadió en cuanto puse la vista en él, el ahora joven de veinticuatro años, en su desordenado cabello negro, en su piel, en todo el ser de mi amigo. Ladeé el rostro, contemplando al duque, ahí estaba el niño de catorce años y el adulto, lo dos en un perfecto equilibrio.
A mi mente llegó el momento en que lo vi después de salir del Abismo, el choque de emociones al ver a un Gil grandote, la sensación de querer capturar la capa que me fue arrebatada —poseedora de tan embriagante aroma—. La duda cuando lo llamaron Raven. El carmín en mis mejillas al sentir el sombrero en mi cabeza, ¡su sombrero!
Más tarde la sorpresa al oír los diez años transcurridos, la alegría momentánea al confirmar las palabras de la shinigami — saber que seguía él era realmente mi Gil—. El dolor al ver la cicatriz que el había provocado. El temor al verlo alejarse y la confusión de sus palabras, la incertidumbre, ya nada era como antes, ¿mantendría su palabra? O fue por lo apremiante del momento. El jubilo al verlo de rodillas frente a mí. Sí seguía siendo mío.
Me acercó con cuidado y acaricié superficialmente su mejilla, para no despertarlo ¿cuántas emociones me provocaba, ahora y antes? Pero no importaba, era mío, mi sirviente, mi amigo, mi confidente y más mucho más.
o-o-
En esta ocasión opté por subir un escrito que ya tenía hecho y nunca publiqué ni en amor yaoi, ni en fanfiction. Le modifiqué de tercera a primera persona, porque creo le queda mejor. Y sí, hay veces que no me gusta lo que escribí antes, pero en este caso eso no ocurrió, del todo. Sin más que decir, imagen completamente del fandom, igual que el fic.
martes, 8 de febrero de 2011
Un paso más

Las palabras llegaron solas y motivaron toda una situación e incluso un personaje, para lo que será un long-fic de la tercera generación. La imagen que ya tenía, quedó como anillo al dedo —en esta ocasión seguramente sí será el fandom, más no los personajes—.
Lady Itaichigo
viernes, 4 de febrero de 2011
Al fin
Lo único que quiero es verte, viajar en tu cálida mirada, contemplarte y contagiarme con tu tranquilizadora sonrisa.
¡Te necesito! Al fin lo admito. Ahora más que nunca me haces falta. Jamás me había sentido tan vacía, tan hueca, tan ausente y terriblemente sola.
¡Por favor, discúlpame! Espérame, allá voy. No me digas que te perdí. No, por favor…
Vuelve —como siempre— ha mostrarme lo equivocada que estoy, que estuve. Enséñame que todas tus palabras fueron siempre sinceras. Continúa ahí, no te vayas, no te muevas, no me olvides y por nada del mundo me dejes.

Lady Itaichigo